Vencer al Cáncer y Disfrutar la Vida con Dos Estomas

A los 52 años, Ross Davidson recibió un diagnóstico de cáncer rectal en etapa 3 y se sometió a una cirugía de ostomía. Pero en lugar de dejar que sus circunstancias lo frenen, está decidido a vivir la vida al máximo.

Descubra cómo la resiliencia y una actitud positiva ayudaron a Ross a seguir adelante.

En junio de 2018, a Ross, que vive en el Reino Unido, le diagnosticaron cáncer rectal. Se sometió a un tratamiento intensivo contra el cáncer, que incluyó una cirugía que resultó en dos estomas permanentes: una colostomía y una urostomía. Aunque estaba profundamente agradecido por la presencia de sus estomas que le salvaron la vida, el cambio permanente en su anatomía era un recordatorio constante de lo que había dejado atrás.

Sin embargo, poco después de su cirugía, alguien sabiamente le señaló que es completamente natural pasar por un proceso de duelo al despedirse de su antigua vida. Esta observación caló hondo en Ross; experimentó una sensación de pérdida e indefensión al superar la fase inicial de recuperación y retomar su vida cotidiana. Sin embargo, Ross también creía que, con tiempo y esfuerzo, aprendería a adaptarse a sus nuevas circunstancias y a aprovechar las posibilidades que ofrece un estoma.

Mantenerse activo durante el tratamiento del cáncer y la cirugía de ostomía

A lo largo de su vida, Ross ha sido una persona físicamente activa. Su ejercicio preferido es correr, pero también disfruta del levantamiento de pesas, el remo en máquina, el ciclismo y el yoga. Mantener una buena condición física ha sido esencial para Ross, no solo como una forma de mantenerse activo, sino también para controlar el estrés y mejorar su bienestar general. Le sorprendió mucho que le diagnosticaran cáncer, dado que llevaba un estilo de vida razonablemente saludable.

“Durante todo mi tratamiento, estuve decidido a mantenerme en la mejor condición física posible”, afirma Ross. “Tras investigar un poco, descubrí que mantenerse activo durante la quimioterapia se asocia con resultados más favorables, así que, a pesar del aumento de la fatiga que experimentaba, me aseguré de mantener mis niveles de actividad”.

Ross se sometió a 12 semanas de quimioterapia, seguidas de cinco semanas de quimiorradioterapia. Posteriormente, en marzo de 2019, se sometió a una exenteración pélvica total (EPT), un procedimiento extremo que consiste en la extirpación de todos los órganos de la cavidad pélvica. “Pasé ocho horas en el quirófano con tres equipos quirúrgicos trabajando en mí: colorrectal, urología y cirugía plástica reconstructiva, seguido de un período de recuperación de 18 días en el hospital”, explica Ross. “Me quedé con dos estomas permanentes y tuve que luchar para adaptarme a una nueva forma de vida”.

El agotamiento que sintió en la primera semana después de la cirugía fue abrumador, pero después de un par de días los fisioterapeutas vinieron a animarle a que se pusiera en movimiento. “Esos primeros intentos de levantarme de la cama fueron increíblemente difíciles”, afirma Ross. “Me aterraba ver entrar a los fisioterapeutas en la sala”.

Pero Ross perseveró, intentando lograr un poco más en cada sesión, y en 10 días pasó de apenas poder sentarse derecho a caminar con su soporte de suero intravenoso y a dar vueltas por el pabellón. “Me propuse ir un poco más lejos cada día y completar esas caminatas me dio una inmensa sensación de propósito”, dijo Ross. “Al hacer ejercicio y volver a poner mi cuerpo en marcha, poco a poco fui recuperando mi sentido de identidad”.

Una experiencia que cambia la vida

Someterse a quimioterapia y cirugía, y adaptarse a la vida con dos estomas, tuvo un gran impacto en Ross. Comprendió plenamente los beneficios físicos y mentales del ejercicio y decidió dejar su trabajo de 13 años en abril de 2021. En enero de 2022, obtuvo la certificación como entrenador personal y ahora planea adquirir más experiencia, posiblemente al especializarse en rehabilitación oncológica y programas de ejercicio para pacientes ostomizados.

Ross ha progresado de forma constante desde sus primeros días de dolor e indefensión. Se ha convertido en alguien que anticipa con entusiasmo los retos futuros y no se deja intimidar a la hora de poner a prueba sus límites. De hecho, la presencia de sus estomas se ha convertido en un incentivo para superarse y alcanzar nuevos logros. Con una férrea determinación, Ross se niega a que su condición lo frene y, en cambio, la utiliza como motivación para vivir la vida al máximo.



Ross recibió una compensación de Hollister Incorporated por su contribución a este artículo. Los testimonios, declaraciones y opiniones que se presentan corresponden a las personas representadas. Estos testimonios son representativos de su experiencia, pero la experiencia y los resultados exactos serán únicos e individuales para cada persona. Asegúrese de consultar con su profesional de la salud para obtener más orientación e instrucciones. La información proporcionada en este documento no constituye asesoramiento médico y no pretende sustituir el consejo de su médico personal u otro profesional de la salud.