Afrontando la Vida siendo un Padre/Madre Ostomizado

A sus 47 años, Kimberly Holiday Coleman fue diagnosticada con cáncer y tuvo que pasar por una cirugía de ostomía. Al comienzo nada resultó fácil, pero pronto adquirió la experiencia y la confianza para organizar tanto la ostomía como su vida como madre. 

Lea la historia de Kimberly y conozca cómo afrontó los retos relacionados con la paternidad teniendo un estoma.

Cuando me diagnosticaron cáncer colorrectal en etapa 2 y cuando, más adelante, me sometí a una cirugía de ostomía, ¿quién se hubiera imaginado que ese recorrido implicaría atravesar todo tipo de situaciones desafiantes y hasta incómodas con otras personas, incluidos mis tres hijos? Sin embargo, mantener la calma y siempre una comunicación abierta ayudó a que todo resultará más sencillo. 

Interacciones con mis hijos antes y después de mi cirugía de ostomía

Después de pasar cuatro meses procesando el hecho de que su madre tenía cáncer, nuestros hijos, quienes en ese momento tenían siete, 10 y 12 años, tuvieron que ver cómo los paramédicos me sacaban de casa en una camilla durante una emergencia médica. Había completado el protocolo inicial de tratamiento contra el cáncer, compuesto por quimioterapia oral y radiación; y tenía que descansar para mi próxima cirugía de resección de intestino. Pero un día, cuando mis hijos ya habían llegado a casa después de la escuela, sufrí una obstrucción y una perforación del intestino. Hasta el día de hoy recuerdo sus caras de susto y conmoción al ver que me llevaban en ambulancia. 

Creo que pasar por esas experiencias ayudó a que nuestros hijos comenzaran a tomar dimensión sobre el hecho de que su madre tuviera una ostomía. Estaban tan contentos de que todavía estuviera con ellos que no pareció importarles. Cuando regresé a casa del hospital, nuestras dos hijas querían ver mi estoma cubierto y descubierto. Y nuestro hijo de siete años también pidió verlo. Con los tres, hacía una pausa y preguntaba: “¿Estás seguro?” “Porque es por donde hago popó”. Todos asintieron con un ansioso “¡Sí!” 

Todos tenían la misma mirada de asombro en sus rostros mientras veían lo que parecía ser una escalera interminable de grapas en mi abdomen y el sistema colector para ostomía justo a un lado. Después de un momento, se oía un grito de asombro y un “¡Wow!” o “¡Genial!” ¡Me sentí como la Mujer Biónica de aquella antigua serie de televisión! 

Mis primeros pensamientos como madre con una ostomía 

Cuando regresé a casa del hospital con mi ostomía, me pregunté cómo iba a volver a hacer malabarismos con la “vida de mamá”. Pasé mis días preguntándome cómo iba a asistir a todos o alguno de los eventos de mis hijos cuando existía la posibilidad de que se produjeran fugas imprevistas o que la bolsa se llenara de manera espontánea. Como era nueva en esto de cambiarla y sabía que el proceso llevaría bastante tiempo, tenía miedo de salir de casa durante períodos prolongados. 

Salía de casa con mi “Bolsa de Insumos para Ostomía de Emergencia” casera que era del tamaño de una pañalera pequeña. Ahí llevaba todos los productos que podría necesitar, incluidas botellas solución fisiológica, desodorante lubricante, cremas para la piel, polvo para estoma y aerosoles o removedores de adhesivos. También llevaba otra muda de ropa interior y pantalones para cambiarme y, como mínimo, seis bolsas para ostomía adicionales. ¡Todo eso para un solo evento! 

Sumado a todo eso, me preocupaba que mi estoma (al que más tarde llamé “Toodles”) se anunciara por sí solo. Al principio era bastante ruidoso y había bastante actividad, lo que me generaba ansiedad por estar en ciertos lugares públicos, como el trabajo, conciertos, restaurantes y eventos escolares, entre otros. Sentarme cerca de una salida o cerca del extremo de una fila en caso de que mi bolsa para ostomía hiciera ruido o se llenara rápidamente se convirtió en mi nueva normalidad. 

Ganar experiencia y confianza


Afortunadamente, mi ansiedad comenzó a desaparecer al ver a nuestros niños usar camisetas de concientización sobre la ostomía con confianza, participar en caminatas de sensibilización sobre la ostomía y compartir información sobre los hábitos para ir al baño. Además, se han vuelto más reflexivos sobre sí mismos y su salud, y sobre yo y mi esposo como sus padres. 

Por otro lado, el tamaño de mi bolso de viaje disminuyó de manera considerable. Llegué a comprender que aprovechar al máximo mi sistema colector tenía menos que ver con la cantidad de productos y más con la calidad. Una vez que comencé a concentrarme en combinar una buena rutina de preparación de la piel y un proceso de aplicación de bolsas con productos de calidad, pude comenzar a vivir mi vida al máximo. 

Gracias a una rutina bien planificada y saludable de cuidado de la ostomía hemos podido viajar, ir a parques de diversiones, patinar sobre ruedas o sobre hielo en familia y ser más espontáneos, lo que nos ha unido más a todos. 

Mi método de paternidad teniendo una ostomía 

El método de paternidad que adopté tomó forma a partir de mi experiencia con el cáncer y mi ostomía. Pasar por todo eso me enseñó a no preocuparme por las cosas pequeñas y a abrazar y celebrar todos los momentos maravillosos. En la vida pasan cosas, hay accidentes y hacerse popó puede ser uno de ellos. 

Cuando ocurran los desastres inesperados de la vida (y ocurrirán), recomiendo hacer una pausa y respirar profundamente. Luego, evaluar la situación con la mente lo más tranquila posible. Buscar soluciones. Pedir ayuda. Volver a respirar. Y recuerden que, tarde o temprano, si mantienen una comunicación abierta, podrán llorar y reír sobre la situación con familiares y amigos. 

Al final, como ostomizados, les demostramos a nuestros hijos lo que es la resiliencia. Ven que la vida no siempre sale según lo planeado. Y eso puede ser algo bueno. En mi familia, hemos conservado nuestra alegría y risa a pesar de todo. Todavía enfrentamos los desafíos de la vida, tengan o no tengan relación con la ostomía. Aun así, superamos esos desafíos juntos, como una familia que está “orgullosa de su ostomía”. 

 


Kimberly recibió una compensación de Hollister Incorporated por su contribución a este artículo. Los testimonios, declaraciones y opiniones que se presentan corresponden a las personas representadas. Estos testimonios son representativos de su experiencia, pero la experiencia y los resultados exactos serán únicos e individuales para cada persona. Asegúrese de consultar con su profesional de la salud para obtener más orientación e instrucciones. La información proporcionada en este documento no constituye asesoramiento médico y no pretende sustituir el consejo de su médico personal u otro profesional de la salud.